Blanc de Noirs o Blanc de Blancs: ¿qué diferencias?
Blanc de Noirs o Blanc de Blancs: ¿qué diferencias hay?
Frente a un estante o una carta de vinos, la pregunta surge constantemente: ¿blanc de noirs o blanc de blancs? Detrás de estas dos denominaciones casi gemelas se esconden champagnes con personalidades opuestas. A continuación, te explicamos cómo distinguirlos y, sobre todo, cómo elegir el que mejor se adapte a tu momento.
Una cuestión de variedades de uva, no de color
Ambos vinos son blancos. La diferencia radica en el viñedo.
Un blanc de blancs se elabora exclusivamente con uvas blancas; en Champaña, casi siempre es chardonnay. Un blanc de noirs, por su parte, es un vino blanco elaborado a partir de uvas tintas de pulpa blanca: pinot noir, meunier, o una mezcla de ambas. El prensado suave permite extraer un jugo claro sin capturar el color contenido en las pieles.
Esta diferencia en la materia prima lo cambia todo: estructura, aromas, textura en boca.
El blanc de blancs: tensión, cítricos, mineralidad
El chardonnay produce champagnes marcados por la frescura. En la primera nariz, encontramos cítricos, flores blancas, a veces una nota calcárea heredada de los suelos calizos. En boca, el vino es vertical, tenso, con una acidez que alarga el final.
Es el champagne de aperitivo por excelencia, el de las ostras, los pescados crudos, los quesos frescos. Con la edad, desarrolla notas de brioche y mantequilla que lo hacen más envolvente.
En OTO, nuestro Blanc de Blancs interpreta una partitura un poco diferente: un chardonnay bien maduro, con generosos frutos blancos, que atempera la austeridad esperada de la variedad sin renunciar a su frescura.
El blanc de noirs: fruta, cuerpo, vinosidad
El pinot noir y el meunier aportan lo que el chardonnay no tiene: la carnosidad. Un blanc de noirs ofrece aromas de frutas amarillas y rojas (melocotón, albaricoque, fresa pequeña), una boca amplia, una materia casi vinosa. Es un champagne que aguanta una comida entera.
Sírvelo con aves asadas, un risotto de champiñones, una carne blanca con salsa; acompaña donde el blanc de blancs refresca.
Nuestro Blanc de Noirs, procedente de una parcela arcillo-calcárea del Valle del Marne, ilustra este estilo: franco, afrutado, con un verdadero carácter de terruño. Para los amantes de los vinos aún más rectos, su versión Brut Nature, sin dosificación alguna, lleva la precisión un paso más allá.
¿Cómo elegir? Tres preguntas sencillas
1. ¿En qué momento lo sirves? Aperitivo, mariscos, momentos ligeros: blanc de blancs. Comida completa, platos con carácter: blanc de noirs.
2. ¿Qué estilo te gusta en los vinos tranquilos? Si prefieres un Chablis, te gustará el blanc de blancs. Si te inclinas por un Borgoña tinto o un blanco de maceración, el blanc de noirs te resultará más atractivo.
3. ¿Quién está en la mesa? El blanc de noirs, más afrutado y redondo, suele ser del agrado de paladares poco habituados al champagne. El blanc de blancs seduce a los amantes de la tensión y la mineralidad.
¿Y por qué no ambos?
La verdadera respuesta de los aficionados: empezar el aperitivo con un blanc de blancs, continuar la comida con un blanc de noirs. Dos expresiones del mismo terruño champanés, dos momentos, una misma exigencia.
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